Al menos un tercio de los pacientes con esquizofrenia no responden de la forma adecuada a los tratamientos standard.

Miquel Bernardo
Hospital Clínic. Universidad de Barcelona.

La esquizofrenia es una enfermedad en la que la heterogeneidad es una constante. La conducta y la funcionalidad de la persona que sufre esta enfermedad, se ven gravemente comprometidas y los síntomas positivos, negativos, cognitivos y afectivos conllevan una desorganización de la vida psíquica y de la capacidad adaptativa y de respuesta a las demandas ambientales en el paciente.

Esta complejidad determina que las necesidades terapéuticas sean amplias y variables según el momento evolutivo de la enfermedad y de la presencia o no de factores que pueden empeorar el pronóstico como el abuso de sustancias, la existencia de un ajuste premórbido deficitario o una reserva cognitiva limitada.

La continuidad y la adherencia al tratamiento son otros elementos que se han evidenciado como factores críticos en la prevención de recaídas de los episodios psicóticos.

Otra variable clave en la complejidad de la esquizofrenia es la duración no tratada de la psicosis, ya que un inicio precoz del tratamiento se asocia a una mejor respuesta terapéutica. Aun así, no existen biomarcadores ni identificadores clínicos que permitan predecir la respuesta al tratamiento antipsicótico ni que, de forma incuestionable, orienten al clínico sobre cuál es el antipsicótico más eficaz.

Hoy en día existe un amplio consenso entre los expertos sobre el hecho de que un tercio de los pacientes evolucionaran bien, un segundo tercio sufrirá interferencias significativas en su calidad de vida y un tercer tercio mostrará una evolución deteriorante o devastadora con un elevado nivel de dependencia y malestar tanto subjetivo como objetivo y sobre su entorno familiar. Esto implica que, en definitiva, más de una tercera parte de las psicosis diagnosticadas de esquizofrenia cumplen criterios de refractariedad al tratamiento.

La esquizofrenia refractaria o resistente al tratamiento es, pues, un reto de primera magnitud para la Psiquiatría y todos los profesionales de la Salud Mental que deben abordarlo con protocolos consensuados, evaluables y validados. Este es el motivo que justifica el presente curso, actualizar la evidencia disponible en este campo y proporcionar a los profesionales una formación crítica por parte de reconocidos expertos en las principales características clínicas, neurobiológicas y terapéuticas de la esquizofrenia refractaria.

Este curso avanzado sobre esquizofrenia refractaria está dirigido a expertos en esquizofrenia, tanto médicos psiquiatras, como otros profesionales que forman parte de la red de curas de personas con esquizofrenia y que están dentro de los dispositivos asistenciales y de atención a la salud mental grave.

Tiene como objetivo caracterizar la esquizofrenia refractaria y dar herramientas para una intervención precoz que ha demostrado ser más efectiva y eficiente que una intervención tardía. En la actualidad hay suficiente evidencia desde las ciencias biomédicas y psicociales para tipificar mejor la esquizofrenia refractaria. Es un curso pionero que cuenta como ponentes a profesionales muy especializados que realizan una exhaustiva revisión de la literatura disponible en la búsqueda de la excelencia en esta materia.




 

Metodología


Cada uno de los temas del curso tendrá una hora de duración aproximada y se requiere un tiempo aproximado de 9 horas en completar el curso el test de evaluación. Los participantes tendrá un mes de tiempo para la realización del curso desde el momento en que se registran. La primera edición del curso estará disponible hasta el 30 de septiembre.

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